Los Balcanes miran al futuro para olvidar la guerra

Los Balcanes miran hacia el futuro en su afán por dejar atrás los años de la guerra.

Mientras que hace unos años se creía que la región desaparecería del mapa por completo, en la actualidad los titulares de los principales medios internacionales hacen pensar que aún hay esperanza: Serbia vota a una primera ministra homosexual; Eslovenia mira a Europa en busca de mediación en la zona; la Antigua República Yugoslava de Macedonia dialoga con Grecia sobre su reconocimiento como miembro de la UE y de la OTAN; Kosovo lucha contra el yihadismo y Montenegro entra en la ONU.

Antigua República Yugoslava de Macedonia y Grecia

Imagen: Skopje, capital de la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Fuente: Revista en Exclusiva.

El primer ministro de Macedonia volvió a sentarse con el gobierno griego para tratar de llegar a un acuerdo sobre el nombre que tanto molesta a Atenas. Al parecer, esta vez están dispuestos a ir a por todas e incluso han propuesto varias sugerencias, lo que Grecia agradece. Una de esas opciones es la de República de la Alta Macedonia.

No sólo les urge entrar en la UE y en la OTAN, sino que quieren dejar de estar en el punto de mira de Moscú como ocurre con Serbia y con sus vecinos montenegrinos.

Por su parte, Grecia parece dispuesta a dialogar y a apoyar a Skopje (capital macedonia) en su entrada a la UE y a la OTAN si llegaran a un acuerdo.

Serbia

Ana Brnabic, Primera Ministra de Serbia. Fuente: http://www.hidrocalidodigital.com

Este país de los Balcanes ha dado pasos de gigantes en los últimos años, no sólo al exigir justicia en los tribunales internacionales de los hechos ocurridos durante la guerra, sino también al votar como su primera ministra a una mujer educada en el extranjero y que se considera abiertamente homosexual.

Pese a que no se sabe aún si es una artimaña del gobierno por dar una falsa imagen de apertura de la región, es un paso hacia adelante que pocos se esperaban.

Serbia sigue siendo el principal aliado de Moscú en la región y que la homosexualidad continua sin estar bien vista en el país. Prueba de ello es el rechazo que tuvo su nombramiento. No obstante, Ana Brnabic afirma que trabajará para modernizar la sociedad serbia.

Las medidas del ejecutivo serbio, una coalición entre socialistas y conservadores, seguirán girando en torno a la entrada en la UE y en la normalización de las relaciones con Kosovo, aunque también desean mantener buenas relaciones con EE.UU., China y Rusia.

Kosovo

Fotografía tomada en Kosovo, el país más pobre de los Balcanes. Fuente: Transconflict.

De todos los países de los Balcanes, Kosovo es el que está en peor situación aún cuando hace 18 años que terminó la guerra.

El conflicto ahora es para lograr el reconocimiento por parte de la comunidad internacional, algo complicado cuando ni sus vecinos más próximos, Serbia, le apoyan. En la UE, la mayor parte de países le dieron el apoyo para unirse a la UNESCO a finales de 2016, salvo España, que ve similitudes en el proceso independentista catalán, Chipre y Eslovaquia. Rusia y Serbia se negaron puesto que no lo reconocen como país y por tanto “no tiene derecho a ser miembro.”

La inestabilidad política de la región no ayuda a normalizar la situación y el 45% de la población (1,8 millones de habitantes) vive bajo el humbral de la pobreza. Pese a todo, el gobierno lucha por atraer la inversión extranjera, aunque no a cualquier coste.

¿Influencia cultural extranjera o pobreza?

Tras la guerra, los Balcanes quedaron destruidos completamente y las expectativas eran tan bajas que ningún país en Europa daba la cara por la región. Quienes sí que lo hicieron fueron los países del golfo y Turquía, tratando de recuperar la influencia en los países de mayoría musulmana como Kosovo, Albania o Bosnia.

Cuando las autoridades se quisieron dar cuenta era muy difícil frenarlo y tenían delante un debate: ¿influencia cultural extranjera o pobreza? Hoy, casi 20 años después, las autoridades kosovares luchan por romper lazos con los países del golfo y Siria y prueba de ello es que, tras el auje del yihadismo en la región (300 jóvenes marcharon a Siria creyendo que iban a luchar contra El-Asad y acabaron en manos de el ISIS y Al Nusra), Pristina ha optado por aplicar la mano dura.

Las detenciones y las sentencias de prisión a los radicalizados son frecuentes, pero la pobreza y la falta de expectativas, en un país donde el paro entre los jóvenes ronda el 50%, no ayudan a combatir el problema y poco va a cambiar hasta que la UE elimine el requisito de adquirir visados para los ciudadanos kosovares. En esta situación, Pristina mira, con un sentimiento de esperanza y desconfianza, hacia Bruselas, con el objetivo de convertirse finalmente en un país con expectativas.

Montenegro entra en la ONU

Parlamento de Montenegro, situado en la capital, Podgorica.

En junio de 2006 la ONU daba la bienvenida a su miembro número 192, Montenegro, independiente de Serbia desde el mismo año, después de un proceso de independencia que duró dos años.

El país, de algo más de medio millón de habitantes, logró la independencia pacífica de Serbia y, pese a que durante la guerra tres cuartas partes de la población montenegrina vivía bajo el umbral de la pobreza, ha recuperado cierto nivel de estabilidad y sólo el 12% de la población está en dicha situación. Su economía ha mejorado con medidas como la implantación del euro, y los sectores más fuertes son el aluminio (que se exporta mayoritariamente a Suiza) y el turismo.

Eslovenia

Isla de Bled, Eslovenia.

Fue el primer país en independizarse de la Antigua Yugoslavia y es uno de los países de la región más prósperos, tanto económicamente como políticamente hablando.

Cabe destacar, no obstante, que aunque su rápida recuperación se debe en parte al turismo, a su cercanía a Italia, Austria y Alemania y la implantación del euro desde 2007, esto no habría sido posible sin la influencia de la UE en la región, y los eslovenos lo saben demasiado bien.

Por ello, y sin olvidarse del pasado, su presidente, Borut Pahor, afirmó en una entrevista tenida lugar en Madrid a periodistas de El País, que la UE tiene que mirar hacia los Balcanes y mediar para que Rusia no gane más influencia y la región no vuelva a los años de la guerra.

 

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