España: récord en cambios de la ley educativa

La ley educativa española se enfrenta a la séptima reforma (decimotercera si contamos con las reformas en la enseñanza universitaria) en democracia con problemas de base y a mes y medio del fin del curso.

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España ha cambiado la ley educativa prácticamente con cada cambio de gobierno desde 1980, año en que se aprobara la primera ley educativa de la democracia, si bien es verdad que el modelo base lo marcó la LGE (Ley General de Educación), de 1970.

Estos cambios tienen una clara postura ideológica por parte de unos y de otros y reflejan la falta de entendimiento entre las principales fuerzas políticas latente a todos los niveles.

Así pues, mientras que unos abogan por una educación gratuita y para todos, otros optan por la enseñanza religiosa en las aulas y la separación de los alumnos por niveles.

Primer cambio

Mientras que la LGE (Ley General de Educación), aprobada a finales del franquismo y en una época en la que, aparentemente, la sociedad iba ganando algunos derechos, reconocía la educación como un servicio público fundamental y la educación era gratuita y obligatoria hasta los 14 años, en 1980, con la entrada en vigor de la LOECE (Ley Orgánica del Estatuto de Centros Escolares) se abre el primer debate entre la enseñanza pública y el “derecho de los padres a decidir el modelo educativo”, es decir, la educación privada. Esta vertiente estaba fuertemente influenciada por la iglesia, que veía cómo iba perdiendo los privilegios y la influencia que tenía durante la dictadura.

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Según esta ley, tal y como se aprobó, la libertad de expresión de los docentes dependía del centro educativo en el que trabajaran, pues quedaba en manos de éste adoptar una postura u otra. No obstante, el Tribunal Constitucional sentenciaría más tarde que los centros tenían derecho a marcar su ideatio pero que los profesores no tenían la obligación de adoptarlo.

Segundo cambio

Con los socialistas llegó la LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación), aplicada en 1985 tras numerosas disputas entre los distintos partidos. El texto introduciría un nuevo cambio: los centros concentrados (centros privados con financiación del Estado), aunque estos tendrían que cumplir con una serie de requisitos para recibir dinero público, como el respeto de las opiniones religiosas o la posibilidad de los padres de elegir centro, si bien es cierto que el centro podría poner condiciones en caso de que las plazas ofertas fueran limitadas o elegir su propio ideario.

Además, en esta época se aprobó la LRU (Ley Orgánica de Reforma de la Universidad), que introducía el principio de autonomía universitaria por primera vez en el sistema español.

Tercer cambio

Llegan los 90 y con ellos, la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo). Ésta traía consigo modificaciones significativas con respecto al sistema anterior, y se llevó muchas críticas por parte de los Populares, quienes eran contrarios a la igualdad de oportunidades entre los alumos con más recursos y los que tenían menos.

Esta reforma estableció las nuevas bases del sistema, que, a pesar de haber sufrido ciertas modificaciones desde entonces, del modelo actual.

  • La educación infantil pasó a durar tres años (de 3 a 6 años).
  • La educación obligatoria pasó a tener dos fases y a durar dos años más, de los 14 a los 16. Así pues, la primera fase, la primaria, duraría de los 6 a los 12, y la secundaria, también conocida como la ESO, de los 12 a los 16. Además, se convertiría en la puerta de acceso a la formación profesional (FP), al bachillerato y al mercado laboral con una mínima cualificación
  • Bachillerato: dura dos años, hasta los 18, es una de las posibles puertas a la universidad y hay cinco ramas principales: Ciencias de la Salud, Ciencias sociales, Artes, Letras y Tecnológico.
  • FP: hay dos niveles: el medio (al que se accese desde la ESO), y el superior (al que se accede desde el ciclo medio o desde el bachillerato). Como su propio nombre indica, el objetico es formar a los alumnos de cara a que que aprendan un oficio y dar opciones a aquel que no quiera/pueda ir a la universidad. Los alumnos pueden acceder a la universidad si lo desean por medio del grado superior.

Cuarto (hipotético) cambio

En 2002, Aznar se propuso aprobar la LOCE ( Ley Orgánica de Calidad de la Educación) con el fin de mejorar la calidad de la enseñanza mediante la separación, tras 3º de la ESO, de los alumnos que quisieran cursar bachillerato y los que no, algo que fue muy criticaso por la izquierda y por el sector educativo, pues se consideraba una segregación de los alumnos entre pobres y ricos.

Además, estudiar religión (o, en su defecto, una alternativa titulada Hechos religiosos) sería obligatorio y ambas contarían para la nota media en el acceso a la universidad. Aunque fue aprobada en 2002, no entró en vigor por el cambio de gobierno que se produjo a mediados de 2004.

Quinto cambio

En el gobierno de Zapatero llegó la LOE (Ley Orgánica de Educación). Dicha ley se aprobó sin el apoyo del PP, que parecía contrario a cualquier propuesta de ley del PSOE, y derogaba todas las leyes anteriores, a pesar de que se mantuvo el sistema establecido en la anterior reforma del PSOE.

Según esta ley educativa, la religión sería obligatoriamente ofertada en todos los centros, pero los alumnos podrían escoger si estudiarla, y no contaría para nota.

Los alumnos podrían entonces aprobar y pasar de curso con hasta tres suspensos (siempre y cuando no hubieran suspendido Lengua, Matemáticas o la lengua cooficial) y se incluirían asignaturas nuevas como Ciencias para el Mundo Contemporáneo o Educación para la ciudadanía, criticada por los grupos católicos y por el PP por “promover la homosexualidad entre los menores”.

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Sexto cambio

En 2013, con el PP en el gobierno, se aplica una nueva ley, basada nuevamente, valga la redundancia, en la “calidad educativa”. La LOMCE (Ley Orgánica de la Mejora de la Calidad Educativa), conocida también como la “Ley Wert”, ha sido quizá la ley más criticada de la historia. Se caracteriza por la implantación de las reválidas tras la ESO y el Bachiller, la religión como materia evaluable, con lo que deja a los alumnos de Alternativa a la religión sin opciones de elección si quieren sacar una nota alta para acceder a la universidad, la fijación de los contenidos de las materias de las asignaturas por parte del gobierno, la especialización hacia las FP o hacia el Bachillerato, o el respaldo a los centros concertados, llegando incluso a permitir ceder terrenos públicos para construir este tipo de centros.

Séptimo cambio

Tras conseguir su segundo gobierno con resultados ajustados, y tras un año de gobierno de transición, el propio PP ha hecho cambios en la LOMCE aplazando la aplicación de las reválidas indefinidamente tras numerosas manifestaciones del sector educativo en su conjunto desde la implantación de ésta. Además, se han producido cambios en las pruebas de acceso a la universidad (también conocidas como Selectividad), como la introducción de asignatras examinables de 1º de Bachillerato, la opción de poner preguntas de tipo test, o pruebas de comprensión oral en las pruebas de inglés.

 

Cartel de CC.OO. en apoyo a la Huelga General del 9 de marzo. Fuente: CC.OO.

El sistema de becas también se ha visto afectado, de modo que los alumnos universitarios tendrán que sacar mejores notas para poder beneficiarse de las becas, sin las que muchos no pueden seguir estudiando. Por éste y otros motivos se han producido 24 manifestaciones multitudinarias en diversas ciudades del territorio español desde la aplicación de la LOMCE. La última, el 9 de marzo pasado, a la que según los sindicatos del sector educativo acudieron el 65% del profesorado, además de padres y alumnos.

 

Además, el Ministerio de Educación del gobierno popular prepara una ley que permitiría al alumnado de la ESO pasar de curso con hasta dos suspensos (salvo si se trata de Lengua castellana, Matemáticas o de la lengua cooficial en las comunidades correspondientes) o llegar a Bachiller con menos de un 5 de media, lo que, según el gobierno, habría sido solicitado por las propias autonomías, y esperan poder aprobarlo antes de que acabe el curso escolar actual.

Enseñanza universitaria

En las universidades, el cambio más significativo fue la aplicación del Plan Bolonia con el objetivo de equiparar el plan español al europeo.

Este modelo ha sido fuertemente criticado por el sector universitario pues la asistencia a clase pasa a ser obligatoria, por lo que no permite a aquellos alumnos que así lo deseen trabajar al mismo tiempo. Se sustituyen parte de los exámenes por trabajos de clase, se reduce el contenido y el nivel en las materias, pues el número de horas lectivas se reduce, de 300 créditos (1 crédito=10 horas de clase) de la licenciatura a 240 créditos del grado, de manera que los alumnos no logran el nivel de especialización que deberían y se obliga a los estudiantes a cursar un Master. Este sistema es conocido como “3 más 2”.

Otro aspecto que se critica es que el precio por crédito en el grado es considerablemente más caro en comparación con las diplomaturas (titulaciones de un solo ciclo y que duran 2 o 3 años) y con las licenciaturas (titulaciones de dos ciclos que duran 4 o 5 años), por lo que muchos se han quedado fuera por no poder permitírselo.

Conclusión

A menudo se habla de equiparar el sistema educativo español al de otros países europeos, pero para conseguirlo falta algo básico: un consenso de querer mantener el sistema y las leyes educativas independientemente del partido que gobierne. Hasta entonces, todo seguirá igual.

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