Relatos por capítulos: AMOR 50%, capítulo 3

Capítulo 3: La espera

Luego de que los atracadores huyeran de la calle, levanté mi móvil, estaba acabado, apagado y roto.

-Señor, señorita, yo tuve parte de culpa, si me acompañan con mucho gusto activaré el seguro de perdida.-

Los seguí, pero yo estaba absorto en que mi móvil estaba destruido.

-¿Escuchaste? Nos lo van a reponer.-

-¿Pueden hacer eso?- pregunté

-Si, tal vez puedan volver por la tarde para ver qué día se los podemos devolver.-

-¿Qué?-Estaba enfadado, frustrado y todo lo demás negué con la cabeza y salí de la joyería, no lo podía

creer. Caminé lo más lejos que pude de ahí, pero escuché que alguien me llamaba.

-Cariño, hey-

-No me llames cariño por favor, no te conozco.-

-Gracias por lo que hiciste allá atrás.-

Las sienes me palpitaban, pero respiré profundo.

-¿Tu eres inglés? ¿Cierto?, te llevaré a que pruebes un par de platillos de Man, es para compensarte por tu ayuda con la compra, por evitar que me lastimaran y…-

-Me compensarás más si te desapareces de mi vista, desde que te vi eres una maldición, además las maldiciones me hacen perder el apetito.-

-‘Qin kui lâ’- dijo en un idioma que me pareció extraño. Pero corrió tras de mí. -‘Ha salido el sol, el paso por la desgracia es el inicio de una buena fortuna’- dijo.

Me detuve, esas palabras me habían parecido interesantes y si a eso le sumaba que tenía rasgos orientales.

-Luego de ello ya no nada importa.-

-No para ti, porque tu felicidad está cimentada en mi miseria.- dije mostrando mi móvil. –Además, si no hubieras soltado esas tonterías a ese par de atracadores, Yo, Kai Davenport no me encontraría en aprietos.-

-Así que tun nombre es Kai Davenport, el mío es Kirsten Fang, encantad de conocerte.- dijo e hizo una reverencia característica de los orientales. Me llamó más la atención, tenía rasgos físicos. –Tu… ¿No funciona verdad?-

-Señorita Fang, ¡Que observadora!- dije en tono sarcástico. Quitó el móvil de mis manos y caminó a un lugar.

-¡¡Oye!! ¡Oyee!!- grité y la seguí.

Llegamos a un lugar y le entregó mi móvil a un chico.

-Hola Merlion…-

-No empieces Ding Ding… ¿está muy mal?-

-Es un pequeño problema, ven por el a las 3 p.m.-

-¿Estás seguro?-

-Merlion, ¿Cuándo he mentido?-

-Vale, vale. Regreso por el a las 3 p.m. Ding Ding-

-¿Británico? hahah Merlion, este es mejor que ese viejo árbol infestado.-

La chica comenzó a golpearlo y yo, sinceramente se me hizo extraño que él le llamara Merlion, el nombre de un restaurante taiwanés que hay en el barrio chino en Inglaterra.

-‘Tōnghuà’- dijo y yo seguí confundido, salimos de ahí y ella intentaba a toda costa mantener una conversación conmigo. Al ver ella que no le respondía, me guió a un lugar y pidió un par de platos de comida.

-¡Al fin!- dijo

-Ellos se ven más aliviados y tranquilos que tu.-

-¿Acaso no te gusta lo que hay de comer? ¿Quieres que te ordene algo en especial?-

-No.-

Una pareja de ancianos se acercó.

-¿Puedo usar esta silla?-

-¡No!- respondí de inmediato, el hombre se alejó de inmediato.

-¿Por qué has hecho eso?-

-Ya no quiero más problemas. No tengo dinero, no tengo móvil, no tengo anillo, esa es mi recompensa por haberte ayudado.-

-karma. Licenciado.-

-No sé qué dices, pero soy agente de seguros.-

-Oh… ahora lo entiendo, tan formal, tan obsesivo y tan preciso.-

-¿Otra vez esto?-

-Solías decir que era muy romántico comerlo a mi lado-

-Sí, pero son nuestros 50 San Valentines. ¿No podías dejarlo pasar?-

-No, porque de lo contrario no cuenta como San Valentín.-

La pareja de ancianos estaba celebrando 50 años de San Valentín juntos, los miré con suficiencia y luego ella los miró con más ternura, volvió la mirada y en vez de verla sonreír la vi un poco sería.

-50 años, que romántico.-

La observé y parecía sufrir el San Valentín, igual que yo.

-Tengo que irme.- dije y salí disparado de ahí. Algo había en ella que me decía que me alejara de inmediato. Me siguió, era como una sanguijuela.

-¿quieres ir a un lugar en particular? Conozco la isla muy bien. Solo dilo y te llevo.-

-No quiero, muchísimas gracias.-

-Perdiste tu billetera, tu reloj y tu móvil no puedo…-

-¡No molestes!- dije, estaba desesperado y harto de ella.

-¿Siempre eres así?-

-¿Así como?-

-Como si la gente te debiera los dividendos de sus pólizas, como si estuvieras detrás del premio gordo. Si, tus cosas están perdidas, sí. Pero no todos somos malas personas. Creo que eres más bien un poco…-

-¿Un poco qué?-

-Frío y distante, falto de sentimientos.- dijo directamente, no había conocido a alguien que, sin conocerme me lo dijera.

-¡Feliz día de San Valentín!- dijo una chica que, acercándose a nosotros nos dio una rosa. Es gratis, es por la promoción del estudio de fotografía, es por el día de San Valentín.-

‘Qíngrén jié kuàilè’ – dijo y yo comencé a estornudar.

Cuando me percaté vi que en ella había una manzana, era una alergia estúpida que ni yo entendía, pero era una alergia.

Me acercó la manzana y la alejé.

-No, no puedo, soy alérgico a las manzanas.-

-[Risas]¿Así que alergia a las manzanas? Eres un ser humano después de todo-

-¿De qué hablas? ¿Por qué te burlas de mí?-

-Una manzana al día te aleja del médico… pero eso no se te puede aplicar a ti.-

Guardó la manzana y me dio un pañuelo de tela, con símbolos chinos y una flor de cerezo.

-¿Eres china?-

-No, mi papá era taiwanés, mi mamá británica, y, mi abuela me bordó eso.-

-¿qué dice?-

Róngxuān. Es mi nombre en hokkiën. Te ves desolado. ¿Piensas en tu novia?-

Me alejé de ella, pero me estiró su brazo con su móvil, con desdén la me apresuré a caminar.

-¿No te arrepentirás?- me volví sobre mis pasos y tomé el móvil. Marqué y casi de inmediato Annie respondió.

-Annie, hola, lo siento es que… ¿que en dónde? Ah sigo en Bristol.-

-Señor, ¿dónde está la entrada más próxima del underground?-

-¿Cómo dices? Privado?- la miré -Vale, te llamo después si, si descuida.-

Colgué.

-¿Por qué este número es privado?-

-No quiero que la gente sepa quién soy. Oye…Kai!-

-¿Qué quieres?-

-Viniste a Man el día de San Valentín. ¿Vas a proponérselo a tu novia?-

-No te lo voy a proponer a ti. ¿Por qué te emocionas?- dije de manera seria.

Wǒ zhīdào… digo, lo sé, solo es que estoy feliz por ti, presiento que cuando se lo propongas…-

Sú móvil sonó y ella respondió.

-¿Diga? ¿De verdad? ok, ok voy para allá. Xièxiè dàjiā!– dijo y colgó, me estaba poniendo algo odioso con sus frases en mandarín.

-¿Puedes creerlo? Alguien encontró las bolsas de las joyas y las devolvió a la joyería, podemos ir por ellas a las 5 como dijo el idiota ese.-

-¿de verdad?-

-Sí, ¿no somos afortunados? Te lo dije, ‘Qin kui lâ’

-En cuanto a la fortuna de la que hablas… ¿te refieres a cuando perdí mi anillo y reloj y mi móvil se rompió?-

-No seas tan mezquino, siempre sale el sol luego de…-

-¡Para! Vas por la vida brincoteando y no paras de hablar y sueltas frases en mandarín que, por supuesto no entiendo y me tienes harto.-

-Aún hay tiempo. ¿Dónde se lo propondrás? Te llevo si quieres.-

No se vio lastimada por haberle dicho que me tenía harto, al contrario, se vio mas amable.

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