Tommy Sneum, el agente danés contra los nazis

Thomas Christian Sneum, o Tommy, para los amigos, fue una versión danesa del super espía británico James Bond, con amantes y noches de borrachera con sus archi-enemigos incluidas. De hecho, estaba casi tan loco como el agente 007 en las películas, y ahora veréis a qué me refiero.

Sneum era un piloto de las fuerzas armadas danesas nacido en 1917 que, con la invasión nazi a Dinamarca, el 9 de abril de 1940, decidió recoger toda la información posible para ponerla a disposición de los británicos, en un principio y, luego, de los suecos. Primero tomó fotografías del radar Freya , que los nazis habían colocado en su isla natal, pero no se quedaría ahí, sino que fue un poco más lejos. 

hotel

Como todo buen agente 007, tenía una amante en cada puerto y una de ellas, la actriz danesa Oda Pasborg, vivía en frente justo de uno de los hoteles más exclusivos de Copenhague, el Hotel d’Anglaterre (en la foto), que durante la ocupación se convirtió en la sede de las SS en la ciudad. ¡Cabe decir que sólo una noche en la suite real de este hotel cuesta unos 3.500€! Pues bien, la residencia de su amante le sirvió para planear el que, de llevarse a cabo, hubiera sido uno de sus mejores golpes: matar a uno de los cargos más altos de la SS: Heinrich Himmler. 

avion

Cuando Sneum se enteró de que Himmler iba a hospedarse en la suite real en una parada entre Noruega y Alemania, planeó matarlo desde el dormitorio con una ballesta para evitar que se escuchara el disparo y que lo pillaran. Sin embargo, aunque Sneum pasó la noche pegado a la ventana preparado para disparar, desgraciadamente para Sneum y para Europa, Himmler nunca apareció porque pilló un catarro durante su estancia en Noruega y se fue a casa directo. Sólo dos semanas después Himmler mandaría acelerar la implantación de la solución final en Auschwitz.

En 1941, Sneum convenció a un amigo de las fuerzas armadas para volar a Inglaterra y facilitarles los datos a la inteligencia británica y, tras tener que robar un avión, eso sí, con permiso de su propietario a condición de que lo robaran mientras él no estuviera en la propiedad, tener que repararlo, repostar en el aire, pues la capacidad del depósito era limitada y estar a punto de chocarse con un tren por el camino, llegaron a Londres y, ¡Sorpresa, más problemas!, los detuvieron porque la policía británica creyó que la información que tenían sólo podían haberla conseguido si fueran, en realidad, nazis. Por suerte, los soltaron, pero Sneum no consiguió su propósito: alistarse en las fuerzas armadas británicas. Los British creyeron que serían de más ayuda desde Copenhague, así que los mandaron de vuelta por donde habían llegado.  Si los británicos pensaban que Sneum se iba a quedar de brazos cruzados es que no lo conocían. En 1942 decidió huir de nuevo, pero esta vez lo haría andando. Sí, habéis leído bien, andando. 

Sin título

“¡Este hombre no está muy bien de la azotea!”, pensaréis… Puede ser, pero si observáis en un mapa, la distancia que separa Copenhague de Malmö es de tan sólo 30 kilómetros y, además, en invierno, el estrecho de Øresund, que es como se llama el canal, se congela y queda como en la foto.

Los suecos tampoco se fiaron del bueno de Tommy y lo hicieron prisionero, e incluso lo quisieron asesinar por traidor, pero se salvó por los pelos e incluso logró que lo aceptaran en las fuerzas armadas, pero no en las suecas, sino en las noruegas. 

El gobierno danés se había rendido a las fuerzas nazis en tan sólo 2 horas, y no porque estuvieran de acuerdo o les apoyaran, sino porque pensaron que era inútil luchar contra ellos. Pensadlo, Dinamarca tiene una población actual de 5’5 millones de habitantes, y Alemania de 80 millones, ¡Ni locos! Debieron pensar. 

Por suerte o por desgracia, los alemanes consideraban a los daneses como un pueblo ario y, que, por lo tanto, podrían apoyarles en su lucha. Pese a la realidad distorsionada que tenían los germanos, en un principio los nazis respetaron la soberanía de sus vecinos a cambio de llegar una serie de acuerdos, entre ellos implantar la censura o llegar a acuerdos económicos gracias a los cuales Alemania podría abastecerse de los grandes suministros de carne y pescado, a lo que Dinamarca aceptó a cambio de mantener su soberanía y que no se tocase a la comunidad judía.

Todo estaría más o menos estable hasta que, en 1943, los nazis comenzaron a ver un fuerte descontento e incluso una firme oposición a la ocupación entre la población. hornetComo respuesta, exigieron al gobierno danés que implantase la pena de muerte a los opositores y, para asegurarse de que cumplían, secuestraron a cien personalidades, una de las cuales era el Gran Rabino de Copenhague. El gobierno danés pensó que ya habían llegado demasiado lejos y rompieron todo tipo de pactos e incluso se quemaron los barcos del puerto para que los nazis no pudieran utilizarlos. (Tened en cuenta que los barcos son para los daneses como la paella para los españoles, ¡Imaginad hasta qué punto llegaron para echarles!).

Por suerte, la comunidad judía pudo emigrar a Suecia tras unos acuerdos a los que llegaron ambos gobiernos, por mediación de un físico danés, Niels Bohr, y por mediación también de EEUU, pues Bohr tenía un viaje pendiente a EEUU para trabajar en un proyecto: ¡la bomba atómica! Y los americanos no podían permitirse no contar con él.  Como resultado, sólo el 5% de los judíos daneses fueron llevados a campos de concentración y, de ellos, sólo el 1% murió en los campos gracias a la mediación del gobierno danés de la época. ¿Y Tommy? Sneum fue el protagonista del libro The Hornet’s sting de Mark Ryan, además su historia sirvió a Kent Follet como inspiración para su libro The Hornet flight, y finalmente murió en 2007. ¡Al fin un final feliz!

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