Importancia de la reflexión teórica traductológica: una senda frondosa

Importancia de la reflexión teórica traductológica: una senda frondosaSin título

Tras cerrar mi reflexión en el pasado número con una reseña sobre una obra que marcó el eje de la traducción contemporánea, me adentraré a esbozar un pequeño repaso de lo que tan poco documentado está y tan importante es para los traductores: nuestra protohistoria.

Los Estudios de Traducción y su aporte teórico sobre esta actividad son importantes para el quehacer de cualquier traductor. Las herramientas conceptuales permiten a esta figura averiguar y dar un poco de sentido al hecho de sentarse ante un pc o un manuscrito.

El concepto de traducción ha sido sujeto a numerosas definiciones y aproximaciones a lo largo y ancho de la geografía. En el concepto de “traducción” de Montaner y Simón de 1897, tomado del Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencias y Artes, se rescata la idea de paso (o traslación) de una obra de una lengua a otra. En este sentido, el traductor debe buscar ser fiel al original: no dar información de más ni de menos, no pretender perfeccionar el original, ni mucho menos censurarlo. La definición de Hurtado (1999) muestra la traducción como una situación de lenguaje en uso. En ella es necesario que se cumplan ciertas etapas, a saber: entender el mensaje original, evaluar la situación comunicativa en el contexto de origen, prever la situación comunicativa del contexto de origen, prever la situación comunicativa del contexto de destino y elaborar un mensaje en la lengua meta. Dicho de otro modo, la traducción es un proceso interpretativo y comunicativo de reformulación de un texto, que se desarrolla en un contexto social. De igual forma, resultan necesarias reflexiones sobre los límites de la traducción y recordar el principio de fidelidad existente en torno a ella: a) respeto del mensaje a transmitir y a la intención comunicativa; b) respeto a la lengua de llegada y c) respeto al destinatario. Otro concepto importante a considerar es el de “unidad de traducción”. Tradicionalmente, se consideraba que la unidad de traducción era la palabra y se asociaba este problema al de polémica entre traducción literal y libre. Los autores Vinay y Darbelnet hablaban de la unidad lexicológica; Vázquez-Ayora de logema, entendida con una abstracción lógica; De Beaugrande de unidades de procesamiento; Seleskovitch, Lederar y Delisle, de unidad de sentid; Nord de “unidades verticales” con la misma función comunicativa; etc. Hurtado (1996) considera que la unidad de traducción ha de ser una unidad comunicativa (en ocasiones una palabra, una frase, un texto) que deberá ser estructurada y tener validez pragmática. Indica, por lo tanto, una concepción abierta y variable de la unidad de traducción que resulta muy útil a los fines de la tarea descrita posteriormente.

La teoría que arroja luz en este camino es sin duda la del Skopos. Creo que la traducción (como toda actividad humana) no es “inocente” sino que persigue siempre un fin. Más adelante el texto se traduce para que tenga un uso determinado (al menos el uso que el traductor tenía en mente, más allá de lo que luego suceda efectivamente). Considero además oportuno tener en cuenta el tipo de receptor y los aspectos de la cultura del texto de partida y de llegada. Junto con lo expuesto hasta aquí, es la noción de competencia traductora, surgida como una entelequia necesaria para racionalizar la práctica traductora y la práctica traductológica como reflexión de la primera; la que es sin duda imprescindible. Esta noción está ligada a medidas de éxito y de aplicabilidad de teorías de la traducción. La competencia traductora es abarcadora e integradora en tanto considera subcompetencias que se espera que tanto el traductor como el traductólogo puedan reconocer, aplicar, medir y controlar. Para poder llevarlo a cabo, se pueden identificar, siguiendo a Hurtado (2011) las siguientes subcompetencias traductoras: subcompetencia lingüística, sucompetencia extralingüística, subcompetencia de transferencia, subcompetencia profesional y subcompetencia estratégica.

Como traductora, en el año 2013, realicé la traducción y adaptación al castellano de los reactivos de una batería de pruebas psicológicas diseñadas y elaboradas en inglés para ser aplicada a la población española. La sigla de esta batería es BADS (Behavioural Assessment of the Dysexecutive Syndrome) y la idea que se persiguió fue lograr la adaptación de esta sigla, con sus correspondientes baremos para una ciudad de Argentina. 

Concretamente, los reactivos originales en inglés, con el entramado que conlleva el ser ciudadana española, y tratándose de dos culturas completamente diferentes; daba por sentado que iba a ser una tarea complicada. Las personas que me encargaron la traducción habían hecho una primera traducción (sin ser profesionales), lo cual me despistó más aún si cabe.

Creé un guion y reflexioné largo y tendido sobre mis mayores dudas ¿tratamos los mismos tiempos en el desarrollo de las acciones? Finalmente, mi propuesta de traducción se dividió en dos partes y llegar a alcanzar esta idea me fue posible en una doble vertiente: la toma de conciencia de la competencia traductora, y más específicamente de la competencia extralingüística o cultural, sin abandonar la reflexión sobre la competencia profesional en el sentido de documentación sobre el ámbito técnico en el que se situaba mi traducción.

Sin duda, nuestro trabajo no se limita solo a contar con las herramientas tecnológicas adecuadas para encontrar equivalentes de un término en otra lengua. El problema es complejo y, como tal, requiere de la puesta en marcha de saberes que solo se logran con la capacitación sistemática y rigurosa. Los Estudios de Traducción, con su aporte del metalenguaje necesario y de las teorías traductológicas, permiten que no se nos “atraganten” ciertas fases del proceso y que se pueda llegar a discriminar entre el saber traducir, el saber hacer una traducción y el saber saber sobre la traducción.

Referencias bibliográficas:

  • Albir, Amparo Hurtado. (1996), La enseñanza de la traducción, Castellón, Universitat Jaume I.
  • ___________________ (2011), Traducción y Traductología, Madrid, Cátedra.
  • Drake, Marina. (2008), Evaluación neuropsicológica en adultos, Buenos Aires, Paidós.
  • Enfocaments Teòrics en els Estudis de Traducció (2014/2015) – Contenido en línea de la Maestría en Traducción Médico-Sanitaria – Universitat Jaume I.
  • Nida, E. A. y Taber, Ch. (1969), La traducción: teoría y práctica, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1986.
  • Tornimbeni, S., Pérez, E. y Plaz, F. (2008), Introducción a la psicometría, Buenos Aires, Paidós.

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