Relatos por capítulos

Relatos por capítulos

Toda historia tiene un comienzo, un cuerpo y un desenlace, y ésta no es ninguna excepción a la regla, pero no por ello vayáis a pensar que es la típica historia ñoña donde chico conoce a chica, o bueno, quizá si se parece un poco a eso… bueno, ya podréis juzgar por vosotros mismos a su debido momento.

Capítulo 1

Zoey, Gaëlle y Kay habían quedado para salir juntas de fiesta, dado que habían acabado los exámenes del primer cuatrimestre y querían despejarse tras varias semanas de confinamiento en casa y en la biblioteca. Se iban a encontrar a medio camino de donde vivía cada una. Zoey tenía una habitación en una de las residencias de estudiantes cercanas al campus, Gaëlle compartía piso con otras dos estudiantes y, en cuanto a Kay, vivía en casa de sus abuelos.

Las tres llevaban sus mejores galas y taconazos, maquillaje en su justa medida, pero sobre todo, ganas, muchas ganas de pasarlo bien, disfrutar, pasarlo bien, beber y reír. Iba a ser una noche de chicas en toda regla.

Cuando se encontraron en el punto de reunión, caminaron seguras de sí mismas por las calles hasta llegar al local de moda del lugar. Las dejaron entrar sin problema y a su paso todos los hombres del lugar quedaban sin respiración.

Por otro lado, Brian, Luka y Drew tomaban unas copas tras su cena en una de las pizzerías más lujosas y exclusivas que había en la ciudad. Reían mientras recordaban batallitas de cuando eran pequeños. Eran treintañeros y amigos de toda la vida. Todos habían tenido mucha suerte en la vida laboral y se habían convertido en la envidia de muchos hombres y el sueño de muchas mujeres.

Tras terminarse sus bebidas, pagaron y decidieron ir a tomarse otra copa a algún local de la zona. No solían salir mucho, dado que sus agendas estaban bastante apretadas y sus trabajos les consumían, pero esa noche podían hacer una excepción. Tuvieron suerte de que los pubs y discotecas quedaban a unos diez minutos andando, así que decidieron entrar en uno de los locales más conocidos por los y las jóvenes.

El ambiente era máximo, la música era buena y las ganas que tenían los tres hombres iban en aumento. Echaron un vistazo a la pista de baile y sonrieron al ver que había muchas mujeres solas o con amigas y pensaron que quizá esa sería su noche. Eran mujeriegos empedernidos que preferían tener cada noche a una mujer distinta en su casa para no aguantarlas y evitar así tener más problemas de los necesarios.

Se dirigieron a la barra y apartaron a la gente que se les interponía en su camino. No cabía ni un alfiler más y estaban apretujados, pero afortunadamente, lograron encontrar un sitio justo en el medio de la barra.

─Voy a por una copa, chicas. ¿Queréis algo más? ─ Preguntó Zoey a sus dos amigas, mientras éstas bailaban juntas. Las dos jóvenes negaron así que se marchó hacia la barra, metiéndose entre grupos que sólo hablaban, personas que lo daban todo… ─ Vaya locura de noche…─ Se dijo en voz alta, pensando que nadie la escucharía. Cuando logró hacerse un sitio en la barra, esperó a que el camarero la atendiese.

El camarero era ya un hombre entrado en años, al cual se le notaba la pluma a leguas. Sus gestos lo delataban. Zoey sonrió al ver cómo flirteaba con un chico de alrededor de unos treinta años de edad y pelo negro que parecía querer quitárselo de encima cuanto antes.

Miró hacia la pista de baile y vio a los jóvenes que había allí ese mismo día. Seguro que ellos habían pensado lo mismo que ella. Fin de exámenes era sinónimo de fiesta, así que esa sería la razón por la que el local estaba tan concurrido esa noche.

Notó cómo alguien se rozaba con ella por falta de espacio en a barra. Resopló impaciente, ya que sólo quería pedir su copa, que se la sirviesen, pagar e irse con sus amigas. Lo que no esperaba escuchar fue la pregunta que el camarero le lanzó al hombre que tenía a su lado.

─¿Y tú no invitas a la señorita? ─ Zoey se giró nada más oír aquello, mirando al hombre que tenía justo al lado y al que iba dirigida la pregunta. Tragó saliva al ver al dios griego que tenía delante de ella. Un hombre alto, atlético, rubio y con ojos de color marrón, quien la miraba con una profunda mirada. Se sonrojó nada más saber que había llamado la atención a aquel chico y se alegró de que no hubiese mucha luz en la discoteca.

─Claro, podría invitarla, John. ¿Qué tomas? ─ Le preguntó sin dejar de mirarla y en cierto modo le sorprendía que lo pudiese escuchar teniendo en cuenta el alto volumen de la música.

─Bacardi limón con refresco de limón. ─ Contestó ella hipnotizada por sus ojos. El joven se giró hacia la barra para decirle el pedido al camarero, el cual se puso en marcha con una gran sonrisa en los labios.

─Aquí tenéis vuestras copas, chicos. ─ El rubio pagó sonriendo y le ofreció la suya a la joven.

─¡Oh! Muchas gracias, esto… ─ Comenzó a decir Zoey revolviendo la bebida con una pajita.

─Luka. Me llamo Luka, ¿y tú eres?

─Zoey. Muchas gracias por la invitación, Luka, pero ahora debo volver con mis amigas, me están esperando. ─ Le miró agradecida, separándose de él, bajo su atenta mirada. ─ Chao.─ La estudiante se fue de allí, sin dejar, ni siquiera, que Luka le respondiese ni la detuviese. Minutos después, Luka y Zoey volvieron a coincidir en la cola de los aseos. Se miraban de reojo y se sonreían. Era obvio que se gustaban, así que ambos decidieron romper el hielo a la vez.

─Tú primero. ─ Dijo Zoe.

─Bueno, me dejaste con las ganas de conocerte en la barra.

─Ahora tienes la oportunidad, supongo. ¿Algo que quieras saber?

─¿La verdad? Todo.─ Zoey se sonrojó y le pidió que la esperara en la puerta del baño, así sí que eso fue lo que Luka hizo, esperar a que la chica saliera.

─Bueno, ¿por dónde íbamos?

─¿Por qué no nos sentamos a hablar? O mejor, avisa a tus amigas. Vine con unos amigos y quién sabe.

─Mejor dejemos que ellos decidan eso, pero me parece buena idea.

Las chicas se sentaron con ellos y tuvieron una conversación muy interesante, hasta que a

Gaëlle le dieron ganas de bailar. Sin embargo, no estaba dispuesta a hacerlo sola, así que cogió a Brian del brazo y se lo llevó a la pista.

─ ¡Te aviso que soy un pésimo bailarín!

─ ¿Enserio crees que te escogí por eso? Te elegí por tus ojazos, me encantan.

─ Ehm… ¿Gracias? Oye, eres muy directa, ¿no?

─ Puede ser, prefiero pensar que soy yo misma.

─ ¡Eso ya lo veo!

─ No me dirás que me tienes miedo.

─ Bueno, normalmente acostumbro a ser yo quien tira la caña primero, pero creo que puedo con esto.

El resto, por su parte, continuaban hablando en los sillones mientras tomaban algo, y para cuando quisieron darse cuenta eran ya las cinco de la mañana y estaban a punto de cerrar el local, así que se quedaron hablando fuera del pub hasta que vino un taxi para llevar a las chicas

a casa. Luka le pidió a Zoey el número de teléfono y, aunque a ella le gustaba mucho, no sabía si debía. Por suerte para Luka, Kay lo hizo por ella y él se lo agradeció.

Las chicas durmieron en casa de Gaëlle aquella noche, y ellos en el ático de Luka. Al día siguiente, Zoey miró su teléfono en cuanto se despertó y vio un SMS de un número desconocido. Se extrañó, pero aun así lo leyó, y el SMS era el siguiente: No paro de pensar en ti. L.

─ Kay, ¿le diste mi número de teléfono al chico de anoche?

─ ¿A Luka? Sí, se notaba que le gustabas.

─ Kay, es un chico al que conocimos en un pub.

─ ¿Y qué? ¿Por qué me lo preguntas? Oh, espera, ¡te ha escrito! ¿Qué te dice? ¡Gaëlle! Luka le ha mandado un mensaje y esta loca aún no le ha contestado. ¡Hazlo ya!

─ Vale, está bien, le diré que yo también me lo pasé bien.

─ ¡Qué sosa eres!

─ Y tú ves demasiadas películas románticas.

Cuando Zoey se fue a la ducha, Kay cogió el teléfono de su amiga y le mandó un mensaje a Luka: ¿Te apetece que nos veamos? Estaremos en el centro comercial.

*****

─ Luka, ¡Despierta! Ya te responderá…

─ No importa, está todo bien. [Bip, bip] ─ Luka cogió el móvil rápidamente y leyó el SMS.

─¡Tíos, nos vamos al centro comercial!

─ ¿De compras? ¡Paso!

─ El mensaje era de Zoey y las chicas estarán allí.

Una vez en el centro comercial, Zoey empezó a preocuparse porque no sabía lo que tramaban sus amigas y cuando se encontraron con los chicos no supo no qué decir.

─¡Luka! ¿Cómo vosotros por aquí?

─Me mandaste un mensaje diciendo que viniera.

─En realidad fui yo. ─ Dijo Kay.─ Vi cómo os mirabais anoche, y como Zoey no se atreve a admitirlo, lo hice por ella. ─ Kay…

─Lo siento, pero tenéis que reconocer que ha sido una grata sorpresa. ─ Replicó Kay.

─Bueno, ¿Por qué no les dejamos solos para que hablen? ─ Todos hicieron caso al comentario de Brian y se fueron.

─Lo siento, pero de veras que no yo no sabía nada.

─No pasa nada. Ya me podido dar cuenta, pero no le eches nada en cara. Al fin y al cabo, así podemos conocernos un poco mejor. ─ Dijo Luka sonriendo.

─Cierto. ¿Me permites recomendarte un sitio?

─Tú eres la guía, espero que tengas buen gusto.

─Muy gracioso, ¿acaso no confías en mí?

─Si no queda otra… ─ Rió. ─ Es broma, es broma.

Estuvieron un rato hablando en la cafetería preferida de las chicas, el DiGiorgio Café. Hasta que Luka la miró fijamente y se lanzó a besarla. Esta vez, Zoey no se apartó, pero de pronto el teléfono les interrumpió.

─Perdona… ─ dijo al coger el teléfono─ ¿Sí, hola?

─Zoey, ¿dónde estáis? Veniros a la bolera que os esperamos dentro. ─ Colgaron.

─Era Gaëlle.

─¿Todo bien?

─Sí, no es nada. ¿Te hace una partida de bolos? Nos esperan allí.

─Que esperen entonces─ Dijo él, antes de acabar lo que había empezado instantes antes.

Llegaron a la bolera pasados 40 minutos y aún estando delante de sus amigos, no podían

quitarse los ojos de encima ni podían dejar de sonreír como dos adolescentes.

─¿Qué les pasa a estos dos?─ Preguntó Brian a Gaëlle.

─Eso quisiera saber yo, parece que Zoey se ha intercambiado la personalidad con Kay, porque

nunca la he visto así con un chico, así que ya le puedes decir a tu amigo que la cuide.

─Tranquila, Luka es el inofensivo del grupo. Nunca le haría daño ni a una mosca ni aunque

quisiera. En cambio yo…

─¿En cambio tú qué? ¿Acaso me vas a romper el corazón? Cariño, yo no soy como mis amigas.

Yo no me enamoro. Kay se alegraba por su amiga, pero al mismo tiempo sentía cierta envidia, y no dejaba de

mirarlos, algo de lo que Drew se dio cuenta en el instante.

─Algún día encontrarás a alguien, no tienes por qué tener envidia de nada. ─ dijo Drew cogiéndola de la mano.

─¿Quién dice que tengo envidia?

─No dejas de mirarles y estás como ausente.

─¿Enserio? Lo siento.

─No lo sientas. ─ Contestó él. ─ De algún modo yo también siento envidia de Luka, pero sé que no voy a tener tanta suerte como él, así que no me voy a comer la cabeza. Yo no me complico.

─Demuéstramelo. Invítame a salir. ─ ¡Dios! ¿Qué acabo de hacer? ─ Se preguntó Kay.

─Está bien. ¿Te apetece ir al cine mañana?

─Esto, sí, por qué no. ─ A lo que Drew sonrió.

Zoey y Luka seguían sin quitarse los ojos de encima, sonriéndose y, de vez en cuando dándose alguna carantoña como un simple roce de manos o que Luka le apartase un mechón de pelo a Zoey de la cara.

─ Te invito a cenar esta noche─ Propuso Luka.

─ ¿Ah si? Bueno, debería irme pronto hoy a la cama. Mañana tengo clase y este fin de semana no he dormido demasiado.

─ Prometo dejarte pronto en casa, nada de llegar a las tantas, lo juro.

─ Está bien, acepto ir a cenar contigo. ─ Él sonrió contento con la respuesta.

Cuando acabaron con las partidas, en las que quedaron empatados 2 a 2, cada grupo se fue por su lado. Luka pasaría a buscar a Zoey a su residencia de estudiantes para ir a cenar, pero en cuanto se quedaron a solas con sus respectivos grupos de amigos, empezó el interrogatorio.

─ ¿Qué ha pasado entre vosotros dos, Zoey? ─ Preguntó Gaëlle.

─ ¡Eso, eso! ¡Cuéntanos todo!

─ Nada, hablamos mucho, tenemos muchas cosas en común y justo cuando me llamasteis nos estábamos besando.

─ ¡Aaaaah! ─ Gritaron las dos amigas a la vez.

─ Me ha invitado a cenar esta noche. No creo que pasemos a mayores de momento, pero está bien pasar el tiempo con él. Me lo paso muy bien.

─ ¡Qué historia de amor tan bonita! ─ Suspiró Kay.

*****

─¿Y bien? Luka, desembucha. ¿Hubo magreo o no hubo magreo?

─Brian, como siempre tan directo. ─ Luka rió. ─ Nos besamos sí, pero nada más. Esta noche vamos a ir a cenar juntos.

─Entonces, esta noche… habrá tema, ¿no?

─No, Drew, no lo habrá. Tiene clase mañana y está cansada. Así que volveremos pronto a casa, nada más que eso.

─¡Vaya panda de aburridos! ─ Protestó Brian.─ Pues yo igual me tiro a Gaëlle. Sexo sin compromisos, y tiene pinta de ser una fiera en la cama.

─Y yo invité a Kay a ir al cine. ─ Contestó Drew.

─No perdéis el tiempo vosotros dos.

*****

─Brian me pone, y mucho. ─ Gaëlle se tiró en el sofá al tiempo que soltaba aquella perla. ─ ¿Pasaría algo si me acuesto con él?

─No, supongo que no. ─ Zoey recogía sus cosas.

─Bien, pues me acuesto con él. ─ Se encogió de hombros como si no fuera nada.

─A mí Drew me invitó a ir al cine, y sabiendo cómo soy, tengo miedo de enamorarme.

─Gaëlle soltó una carcajada. ─ ¡No te rías que lo paso mal!

─Al final te enamorarás, siempre pasa eso, lo quieras o no, te dan un poco y tú te ilusionas. Tíratelo, pásatelo bien y punto.

─Chicas, una cosa intermedia, por dios. ─ Sonrió Zoey.─ Ahora me voy a preparar. Nos vemos mañana para tomar un café después de clase y os cuento cómo me fue.

Zoey se despidió de sus amigas y se puso en camino hacia la residencia donde vivía. Le esperaba una gran noche y tenía muchas ganas de que saliese bien.

Verónica y Alicia

Sobre Venus Editorial 28 Artículos
Somos cinco chicas que nos hemos reunido para crear una editorial y una revista divertidas y hechas con todo el cariño del mundo. Proyecto llevado a cabo principalmente por Amor Luna, Ana María, Alicia, Beatriz y Verónica.

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